Pizza doblada cubana

La doctora de las pizzas

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hace 8 meses

  por Anidys Carrandi Vergara

鈥媀iv铆a en un consultorio m茅dico, medio b谩sico del Ministerio de Salud P煤blica, ten铆a 2 pisos de pocos metros cuadrados y un patio peque帽o en el que yo hab铆a plantado una guayabera y muchas flores.

Corr铆a el a帽o 2006 y ya hab铆an pasado 9 a帽os de haberme formado como m茅dico. Mi rutina cambi贸 abruptamente cuando el padre de mis hijos decidi贸 abandonarnos y explorar otras juventudes... mi ni帽a a煤n con meses de vida y mi var贸n con 6 a帽itos, y yo una mam谩 en desespero, un fog贸n, un refrigerador y un televisor del policl铆nico, me lo hab铆an entregado enfermo, casi muriendo, pero su salud le alcanzaba para transmitir 鈥渓os mu帽equitos鈥. Ah.! Gracias a Dios, a esa hora estaban mis amores medios anestesiados con aquel audiovisual poco colorido. Eran nuestras escasas riquezas temporales, pero a煤n as铆 forjamos un amor sin l铆mites en aquel ambiente, nuestra complementaci贸n era sincera e infinita.

A veces quer铆a desaparecer, pero la presencia de mi progenie me devolv铆a a la realidad. Quer铆a volar, pero saber que no hab铆a otro nido, me hac铆a aferrarme a aquellas cuatro paredes prestadas. Todo era posible de superar hasta que las penurias de mi precaria econom铆a se me vinieron encima.

Hablaba para mis adentros muchas veces, pensando en voz alta: Yo soy m茅dico, no soy mala como profesional pero... c贸mo voy a conseguir mantener a mis hijos?

Caramba! 驴Por qu茅 no estudi茅 otra cosa?- me reclamaba en mis adentros. Pero qu茅 cosa mi Dios?- Segu铆a mi auto interrogatorio; No me veo siendo otra cosa que no sea m茅dico... esas eran las innumerables preguntas que me agobiaban cada madrugada.

Muchos de mis colegas en esos d铆as recurr铆an a salir en "misiones m茅dicas" para resolver el problema econ贸mico, en ese entonces Venezuela era el orden del d铆a, pero la verdad, para m铆 no estaba en discusi贸n dejar mis peque帽os al cuidado de nadie para buscar cuatro quilos que se esfuman en tantas necesidades, en el peso de la balanza siempre ganaba mi amor maternal.

Recuerdo un pasaje del verano, que era Agosto, mediod铆a y hab铆a 36 grados Celsius, la verdad para m铆 se sent铆an como 40, el sudor consum铆a los rostros de las personas que se apresuraban por las destruidas calles que alguna vez tuvieron asfalto, aquella imagen y mi sofocante sentir me despertaron las ideas, en mi cabeza un bombillo se ilumin贸...

Leer m谩s鈥

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